Travesía Vigo
Vivir la Mar en... "Vigo"
Me ha tocado en suerte hacer una crónica-resumen del fin de semana que pasamos en Vigo. Como ya sabeis, fue una actividad que se convocó para los días 1 a 3 de mayo y que coincidía con la salida de la regata del Desafío Atlántico de Grandes Veleros (TSAC).
El programa de los tres días fue como sigue:
La llegada a Vigo fue el día 30 de abril a última hora de la tarde y directamente nos fuimos a un bar en el que la empresa de charter, Maregalia, organizaba una pulpada para agasajar a todos los navegantes que nos habíamos apuntado para estos días.
Así pues, pulpito y vinito para recuperarnos del largo viaje por carretera. Tras la pulpada, un brujo nos entretuvo haciendo una queimada, que aunque en un principio se resistía a prender, finalmente ardió estupendamente aderezada con los preceptivos “conxuros” de la tierra.
Tarde y cansados nos fuimos a los barcos para descansar, que el día siguiente iba a ser de navegada y había que estar en forma.
Amaneció un día precioso, despejado, con buena temperatura y un viento suave que nos ayudó a salir de la ria de Vigo con rumbo a las islas Cíes. Fondeo y comida por el camino (consistente en unos mariscos y empanada que nos había proporcionado una amiga de Vigo de uno de los participantes) y continuación de la singladura por la ría de Pontevedra hasta Combarro.
Combarro se encuentra al final de la ría y se trata de un pueblo muy pequeño pero que es monumento artístico nacional debido al esmero con que han sabido conservar sus construcciones típicas y en especial sus hórreos.
Después de asearnos en sus recién estrenadas instalaciones del puerto náutico, nos fuimos a cenar, que teníamos que recuperarnos del trabajo realizado.
El día siguiente, sábado, amaneció también totalmente despejado y con la brisita adecuada para hacer una navegación tranquila y sin sobresaltos.
Hicimos el viaje al contrario, hacia Vigo, pero esta vez pasando por la isla de Ons que está a la salida de la ría de Pontevedra.
Navegamos todo el día disfrutando del espléndido sol y a la caida de la tarde volvimos a Vigo para dormir.
Aprovechamos para darnos una vuelta por el Club Náutico donde estaban amarrados todos los veleros de la TSAC y que esperábamos ver al día siguiente navegando en su salida hacia las islas Cíes, donde se había puesto la línea de salida para la regata.
El domingo amaneció también un dia espléndido y a primera hora con un viento suave pero constante. Lamentablemente según fueron pasando las horas, el viento cayó y cuando empezaron a salir los grandes veleros aquello se había convertido en un día de “sol y moscas” como dicen algunos, es decir, calma chicha.
No obstante fue un espectáculo digno de verse. Todo el mundo se volcó en la ría que estaba llena de veleros de todos los tamaños. Las sirenas sonando y los barcos de Salvamento Marítimo lanzando chorros de agua.
Los grandes veleros fueron saliendo ordenadamente y todos los demás los acompañábamos lo que podíamos, y la verdad sea dicha, muertos de envidia por no poder enrolarnos en alguno de ellos.
Pues esto ha sido todo. Espero que para la próxima salida que organicemos en Galicia os apunteis muchos más, pues merece la pena el esfuerzo de llegar hasta allí por la maravillosa navegada que se hace en las rías (y fuera de éllas).

Pilar González
